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Arturo Hernández: El poder del humor para formar ciudadanía

Bienvenidos al sitio web oficial de Los Supercívicos donde, con humor y creatividad, reconoceremos a los mexicanos que con su trabajo y proyectos están ayudando a contruir un mejor país.

Les quiero explicar por qué nos parece que estamos en el mejor momento para hacer esto.

Las elecciones ya pasaron y en México tendremos un nuevo gobierno a partir de diciembre. El día después ya llegó. Y como decía un tuit que me encontré: “si estamos pensando en qué tipo de gobierno queremos, también debemos pensar qué tipo de ciudadanos queremos ser”.  Esa es justo la misión de Los Supercívicos.  Ahora que iniciamos una nueva etapa, ¿cómo aprovechamos el momento para volvernos mejores ciudadanos?

Estoy seguro de que el humor es una herramienta de cambio. Cientos, miles de personas, organizaciones y empresas nos estamos dando cuenta que hay que hacer algo: no se trata de ser alarmista, pero sí hay que advertir cómo la vida en nuestras ciudades se ha vuelto más hostil, peligrosa, precaria.

Cuando yo era un chavo y vivía en la Ciudad de México, era un niño libre que andaba en bicicleta sin que nada me pasara; ahorita mi hijo ya no puede salir a la esquina solo a comprar sus cosas, tiene que ir acompañado de un adulto, le cortan el agua a las 2 de la tarde, respira un peor aire… si no hacemos salgo, nos va cargar el chayote.

Los Supercívicos son una respuesta a esta situación. Son la combinación de un formato tipo “A Quien Corresponda” y “Jackass”, de MTV. Inventé el formato al regresar a la ciudad luego de vivir nueve años en el extranjero; me indignó la falta de cultura cívica que había en la sociedad, la gente hacía prácticamente lo que quería, sumado a que no había una autoridad que pusiera orden.

Entonces empecé a hacer estas cápsulas de humor. En las primeras que hice salió el ADN de Los Supercívicos: a los coches que estuvieran estacionados en las rampas para gente con alguna discapacidad, les trazaba con pintura vegetal las líneas de unas llantas, simulando que les había pasado una silla de ruedas encima de sus coches. Cuando la gente me preguntaba qué estaba haciendo, les explicaba. Se mostraban empáticos. Estaban completamente de acuerdo, y me decían: “¡Me parece perfecto, para que entienda esa gente!”.

El tema cívico nos engloba a todos: se trata de generar una mejor comunidad, acordar reglas básicas que, si todos seguimos, lograremos tener una mejor sociedad.

Lo que espero con los contenidos y acciones de Los Supercivicos es generar una reflexión individual, pero que nos beneficie a todos colectivamente: respeta los lugares para las personas con discapacidad, no tires basura, no acoses a las mujeres… son temas que toda la vida los hemos escuchado, todo el tiempo nos los han mencionado, pero de manera equivocada. La comunicación convencional es estéril y caduca, pero el humor es un muy buen vehículo para generar este tipo de reacciones y generar conciencia cívica.

Los Supercívicos nunca reaccionamos con violencia. Aunque nos peguen, nunca respondemos:  utilizamos el sarcasmo o la ironía como arma muy poderosa. El humor suaviza y rompe muchas barreras y prejuicios: es muy diferente que le digas a alguien que recoja su basura vestido de cristo o de conejo gigante, que cuando lo haces como una persona común.

Este formato existe por dos razones: primero, por la falta de autoridad:  no tenemos una autoridad que nos represente, y puede verse con nuestros policías. Tristemente están mal pagados, hay muy pocos policías de vocación y, al no haber una figura de autoridad, la gente incumple las reglas más básicas de convivencia. La otra tiene mucho que ver con los ciudadanos, sean ciclistas, peatones o automovilistas. Tiene que ver con todos. Parece que para los mexicanos está permitido hacer el “nomás tantito”.  Muchas veces, mientras grabo un video, escucho: “es nomás tantito, que mi mamá fue a la papelería y regresa en dos minutos”; “es nomás tantito, es nomás una colillita”. Esa mentalidad es lo que nos arruina completamente a todos. La mentalidad de creer que hacer las cosas “un poquito” mal, está bien.

En estos momentos, con nuestra aplicación oficial (iOS & Android), estamos haciendo una red de reporteros ciudadanos cuya labor es documentar lo que está pasando en su ciudad. Armados solamente con sus celulares, queremos que los ciudadanos exijan a sus gobiernos, empresas y vecinos que hagan lo que les corresponde. Es el mismo camino que yo he seguido, y que nos llevó a que me dieran dieran el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas, en la categoría de Comunicación Ciudadana.

Todos sabemos la historia de 1984 de George Orwell. Pero ahora, no es el sistema observando con su Big Brother a la ciudadanía, sino nosotros, gracias a los celulares, los que podemos observar y cambiar al sistema. Con la tecnología, todos podemos ser unos Supercívicos. Es hora de pensar no sólo qué tipo de gobierno queremos, sino de convertirnos en los ciudadanos que debemos ser.

Cambio y fuera.

Por Arturo “El Comandante” Hernández

Créditos de foto principal: Lulú Urdapilleta, Más por Más.